Busquen un tuit semejante hacia la comunidad cristiana. ¿Laicismo?.
Mis sinceros escritos, desde lo más profundo de mi corazón. Estimados amigos y camaradas apartir de hoy iré publicando entradas cuando pueda sobre temas de actualidad y tambien historia de nuestra patria y espero que sepáis apreciar mis entradas como yo he sabido apreciar las de los blogs que sigo y leo cuando tengo un rato.
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jueves, 25 de junio de 2015
domingo, 21 de junio de 2015
ISRAEL SE ABSUELVE A SÍ MISMO
El régimen de Israel se absuelve a sí mismo del crimen de asesinato de 4 niños palestinos que jugaban en una playa de Gaza.
8 niños de la familia Baker fueron bombardeados por el ejército israelí mientras jugaban en una playa de Gaza en julio de 2014. Cuatro de ellos mueren en el acto. Ahora la fiscalía militar israelí ha declarado a sus soldados inocentes del asesinato de los niños.
La familia Baker está traumatizada. La decisión israelí ha revivido la agonía y el sufrimiento. El régimen de Tel Aviv evade las acusaciones diciendo que los niños parecían combatientes de la Resistencia. Mohamad, el mayor de ellos, tan solo tenía 11 años.
Pocos días antes de que el régimen de Tel Aviv se autoexculpara del asesinato, la Organización de Naciones Unidas (ONU) anunció que no incluirá al régimen de Israel en la “lista de vergüenza”, de violadores de derechos de los niños. Las organizaciones de derechos humanos se muestran alarmadas por la decisión de la ONU.
Poco sorprende a los palestinos que los israelíes no se declaren culpables del asesinato de los niños Baker. Las familias de más de 500 niños palestinos muertos en bombardeos israelíes confían en la neutralidad de la Corte Penal Internacional (CPI), la única vía posible para que el régimen de Tel Aviv pague por sus crímenes de guerra.
8 niños de la familia Baker fueron bombardeados por el ejército israelí mientras jugaban en una playa de Gaza en julio de 2014. Cuatro de ellos mueren en el acto. Ahora la fiscalía militar israelí ha declarado a sus soldados inocentes del asesinato de los niños.
La familia Baker está traumatizada. La decisión israelí ha revivido la agonía y el sufrimiento. El régimen de Tel Aviv evade las acusaciones diciendo que los niños parecían combatientes de la Resistencia. Mohamad, el mayor de ellos, tan solo tenía 11 años.
Pocos días antes de que el régimen de Tel Aviv se autoexculpara del asesinato, la Organización de Naciones Unidas (ONU) anunció que no incluirá al régimen de Israel en la “lista de vergüenza”, de violadores de derechos de los niños. Las organizaciones de derechos humanos se muestran alarmadas por la decisión de la ONU.
Poco sorprende a los palestinos que los israelíes no se declaren culpables del asesinato de los niños Baker. Las familias de más de 500 niños palestinos muertos en bombardeos israelíes confían en la neutralidad de la Corte Penal Internacional (CPI), la única vía posible para que el régimen de Tel Aviv pague por sus crímenes de guerra.
“Recordemos: sólo hubo un holocausto (copiar cien veces)”
Texto de E.Connolly
martes, 24 de junio de 2014
EUFEMIERDAS
La verdad se
corrompe o con la mentira o con el silencio Cicerón
Llámenme facha;
pero yo creo que esa forma de hablar para que nadie te entienda, todas esas
frases rebuscadas para describir conceptos que ya tienen su palabra asociada en
el diccionario, se inventó con la democracia.
Fíjense que, los de mi edad para arriba (o para abajo , que también esto es un misterio), aprendimos en escuela a analizar una frase; ya saben, sujeto, verbo, predicado, complemento directo, etc.; e incluso aprendimos a interpretar textos, algunos asaz complicados a tiernas edades, “cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día”. Vamos, como que deberíamos estar entrenados, pero les juro que yo me siento a escuchar un político y las más de las veces no tengo ni pajolera idea de lo que ha querido decir.
Que, eso si, contra lo que la gente ordinaria (con perdón) piensa; siempre quieren decir algo, lo que no quieren es, que esa gente ordinaria se entere. Que son cosa diferente.
He buceado en mi memoria cual si un ilusionista me hubiese puesto en trance y he llegado hasta la edad en que comencé a usar pantalones largos asiduamente y se me ha aparecido mi abuelo diciendo “¿porque coño le llamarán ahora a esto la gota fría?” Y, una vez vuelto en mi mismo, tengo la certeza de que es ahí donde todo este guirigay comenzó.
Un buen día de hace un siglo, tras una tormenta de esas de cojones, salió un tipo por la tele y dijo que aquello ya no era un chaparrón, si no que era una “gota fría”. Adornó aquella neo-denominación con una serie de alardes técnicos de perfil alto; algo relacionado con el calentamiento de las aguas y el enfriamiento de los aires (¿o era al revés?), mientras señalaba con un puntero un mapa de otro planeta. Y se quedó tan ancho.
Ahora comprendo que aquello fue una estratagema, un truco - de perfil alto - , un “suelta esto y a ver que hacen”; como cuando Boyer lanzó la idea de la actualización del valor catastral y luego dijo que era una broma. Una broma de perfil alto, por cierto.
Lo tengo clarísimo, visto que aquella sustitución de una palabra por una explicación retórica era comúnmente aceptada; decidieron que era el momento de cambiar la forma de expresión de la casta para que nadie entendiera nada.
Así que todos los políticos se aplicaron con malsano interés en aprender las nuevas técnicas de comunicación que básicamente consistían en decir cosas de manera que nadie las comprendiera , rodeándose de tahúres a los que llamaron “asesores de imagen” y comenzó el circo de pegarse el atracón de reírse del pueblo en cada intervención . Todos lo han hecho, aunque el maestro del eufemismo ha sido Zapatero. Mariano está perfeccionando la técnica y ya es todo una promesa.
Comenzaremos con un ejemplo sencillo, digamos que de primer nivel.
Mªaría Dolores, mi compañera sentimental, actualmente pareja de hecho, como consecuencia de una relajación en nuestro sistema de planificación familiar, sufre un embarazo no deseado.
Traducción:
La Lola está preña.
Por un calentón.
Bien, parece sencillo, pero tengan en cuenta que nos encontramos en el primer nivel. Para pasar a la siguiente pantalla, intenten ahora articular una oración gramatical que contenga los siguientes términos, “movilidad laboral”, “cese temporal de convivencia” y “economía en deceleración”.
No se preocupe si no lo ha conseguido; salvo que se dedique a la política, claro está. Los seres humanos normales nunca superan este nivel.
Y ya, comprender – aún en su contexto – el significado de frases como, “indemnización en diferido”, “externalización de servicios”, “línea de crédito en condiciones favorables”, “gravámenes de activos ocultos” o “recargo temporal de solidaridad”; se convierte en una hazaña digna de un Blade Runner.
Decía Lázaro Carreter que “el eufemismo es un proceso muy frecuente que conduce a evitar la palabra con la que se designa algo molesto o inoportuno sustituyéndola por otra expresión más agradable”. Está claro que el político, el día que explicaron la cita del maestro, no fue a clase.
El arte de sustraer la verdad al pueblo con artificios contables parece no tener techo; pero la realidad es mucho más cruel, este lenguaje es el pilar sobre el que se cimenta una élite corrupta y un sistema agotado.
El otro día, mientras me comía mi bocadillo de media jornada, fui testigo privilegiado de escuchar una conversación entre gentes de éstas a las que se entiende. Sintetizando, venían a decir algo así como que “a los ricos no hay quien les entienda cuando hablan”. “Que se vayan a la mierda”, dijo otro sin que se le atragantara ni una sílaba por el hecho de estar sentado a la mesa.
Esa es la realidad de la España actual; la fractura de la sociedad es el tremendo abismo que separa a los ricos y a los pobres, ampliado por la certeza de que es la clase trabajadora la que está pagando los platos rotos y, por mucho que la casta le dé vueltas a las frases, el pueblo hay algo que distingue con meridiana claridad: el concepto de pobres y ricos. Y ojo, dicen mierda; no “materia orgánica”.
Y es que no hay idioma tan preciso como el castellano.
LARREA
24/6/2014
24/6/2014
domingo, 15 de junio de 2014
¿PODEMOS?
Está situada a pocos metros del balcón de mi casa y esa cercanía física hace inevitable el no ser participe como oyente privilegiado en las pesadas noches del estío mediterráneo, de los sesudos debates que allí se dan. Se trata de la ONG más antigua que se conoce e incluso me atrevería a afirmar, con mal disimulado orgullo, que es la única de la que los españoles hemos sido precursores mundiales: los bares de barrio.
Esa curiosa organización no gubernamental que acoge a todos aquellos que tuvieron la mala fortuna –una desgracia como otra cualquiera– de tragarse un tenedor siendo niños, circunstancia que les ha impedido doblar el lomo ya de por vida; pero que sin embargo con pertinaz constancia, ocupan una jornada laboral completa con sus horas extras correspondientes las terracitas en la calle, dejando, como testimonio de fidelidad, las mesas abarrotadas de quintos de Mahou. Son reconocibles en cada barrio por características comunes, a saber: el local tiene más mierda que el palo un gallinero, no sirven tapas, ni menú, ni siquiera un triste bocadillo de mortadela; si pides una cerveza, el maitre te la largará cogida por el cuello y de aquesta guisa te la tendrás que apretar (no esperes un vaso porque normalmente no existen y si lo hubiera, casi mejor volver al cuello de la botella); su horario de cierre es flexible, suele depender de lo que cueste echar a la distinguida clientela, aunque como norma siempre coincide con lo que tarde un vecino en llamar a la municipal en los barrios altos o en amenazar con bajar con un palo, en los barrios como el mío.
Pero el principal elemento común son los parroquianos. Varían las caras, pero nunca las expresiones de éstas, ni por supuesto, los debates. A veces, escuchándolos, uno piensa que en cualquier momento como en La Colmena, darán la vuelta a los mármoles de las mesas y descubrirán con estupor que hay convidados ya fenecidos.
Hace unas pocas lunas la tertulia literaria derivó, con el peligro que eso lleva aparejado en tierra española, hacia la política. Las voces fueron tornándose gruesas, tanto que pensé que estaba llegando el momento de preparar la cámara y conseguir un video “tredin topic” de esos, con tipos esposados, vecinas en bata que lo han visto todo y bulto tapado con sábana. Pero no fue así. Y no fue así porque uno de los sénecas pronunció la palabra mágica: Podemos.
Fue decir “Podemos” y el orden natural de las cosas quedó restablecido, el quórum llegó a las lápidas giradas de mármol, atestadas de cadáveres de quintos, y las sonrisas de complacencia entre parroquianos invitaron al más audaz a gritarle al chino que responde como titular del Bar el Maño, “¡¡otra ronda Lin Chun!!”. El efecto Podemos va a ser como un tsunami en una sociedad que ya identifica bipartidismo con corrupción. Y este es el verdadero peligro y no aquello de “que vienen los rojos”, porque esta simbiosis pone a salvo nuevamente al Sistema. Los líderes de este neomarxismo pregonan a los cuatro vientos que la solución a todos los problemas pasa por “más democracia”, cuando precisamente el padre y la madre de la corrupción son el sistema parlamentario liberal.
El discurso de Podemos es manifiestamente ambiguo; pero al menos tienen uno, cosa que no es capaz de decir ninguno de los partidos políticos, ni mayoritarios ni minoritarios. Todos los partidos se caracterizan por un nexo común, no tienen discurso sino programas electorales. Podemos ha sabido estar en el lugar preciso –la calle– en el momento oportuno. Y ha escuchado la voz de esa calle, recogiendo el descontento del pueblo en un manifiesto y ahora, siguiendo los viejos dictados trotskistas, lo está sabiendo instrumentalizar. La ambigüedad que citábamos de su discurso se convierte en la correa de transmisión de una cosechadora de votos; donde toda la zurda, desde un socialdemócrata hasta un anarquista, pasando por un comunista radical, se encuentra cómodo depositando esa papeleta en la urna.
El órdago es de tal calibre para el partido de Pablo Iglesias “el viejo” que, hasta el incombustible Rubalcaba ha hecho las maletas y pronto se sentará en el consejo de administración de alguna compañía eléctrica. En cambio, a los fieles seguidores del partido de Bárcenas les resulta indigerible que haya sido la cadena mediática “orgullosa de ser de derechas” la que haya lanzado al estrellato a Pablo Iglesias “el joven”. Qué bonita es la inocencia. La jugada ¿maestra? de la dirección de Génova será agitar ante su electorado indeciso la bandera del miedo al nuevo Frente Popular, pensando así fidelizar algún millón de votantes. Veremos si no le sale el tiro por la culata porque, como decíamos anteriormente, el fenómeno Podemos va camino de convertirse en el tsunami de una sociedad que está hasta el pirri de su casta política y posiblemente acabe arrastrando incluso a sus mentores de primera hora.
El órdago es de tal calibre para el partido de Pablo Iglesias “el viejo” que, hasta el incombustible Rubalcaba ha hecho las maletas y pronto se sentará en el consejo de administración de alguna compañía eléctrica. En cambio, a los fieles seguidores del partido de Bárcenas les resulta indigerible que haya sido la cadena mediática “orgullosa de ser de derechas” la que haya lanzado al estrellato a Pablo Iglesias “el joven”. Qué bonita es la inocencia. La jugada ¿maestra? de la dirección de Génova será agitar ante su electorado indeciso la bandera del miedo al nuevo Frente Popular, pensando así fidelizar algún millón de votantes. Veremos si no le sale el tiro por la culata porque, como decíamos anteriormente, el fenómeno Podemos va camino de convertirse en el tsunami de una sociedad que está hasta el pirri de su casta política y posiblemente acabe arrastrando incluso a sus mentores de primera hora.
Nosotros, los buenos, los que nadie escucha, los que apretamos el paso a la gente cuando abrimos la boca, no hemos sabido estar a la altura de las circunstancias hasta aquí; no por falta de tesón ni de esfuerzo. Ni de corazón. Pero es un hecho incuestionable que no hemos dado con la tecla para soslayar la enorme brecha que nos separa de la sociedad española contemporánea. Sin embargo se nos abre un atisbo de esperanza ante la nueva situación que se va a producir tras el fin del bipartidismo. Para ello hemos de entrar definitivamente en el siglo XXI, articular un discurso que ponga de manifiesto tanto las contradicciones de Podemos como la quiebra del sistema.
Unos pocos días antes del triunfo electoral de la Lepena, su partido había realizado un acto de homenaje a Robert Brasillach y no pasó nada, ganó las elecciones igualmente. El proyecto político del Front es actual. Tratar la historia como historia, reconocernos como herederos de ésta y mantener dignamente la memoria de nuestros primeros, no debe estar reñido con un mensaje actualizado, claro, sencillo y ajustado a los problemas reales de España para este siglo.
Cimentar sobre veintitantos puntos es un grave error que llevamos pagando demasiado tiempo. Los discursos que ganan elecciones hablan de futuro, no del pasado. Ganar ese futuro puede estar en nuestras manos, de lo contario corremos el riesgo de ser definitivamente los nombres escritos bajo las mesas de mármol del Café Gijón. Y eso, sí que no lo merece la sangre de nuestros caídos.
LARREA
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