Mis sinceros escritos, desde lo más profundo de mi corazón.
Estimados amigos y camaradas apartir de hoy iré publicando entradas cuando pueda sobre temas de actualidad y tambien historia de nuestra patria y espero que sepáis apreciar mis entradas como yo he sabido apreciar las de los blogs que sigo y leo cuando tengo un rato.
Luchaste por una gran Europa dando tu alma sin cesar División valona, guerreros por Europa dispuestos a luchar Gran general, las Waffen esperan tu señal para empezar a conquistar Guerrero inmortal, tu espíritu en el viento se oye sin cesar Eterno general, tu recuerdo siempre sea inmortal.
León Degrelle, León Degrelle, espíritu inmortal tu llama eterna nunca se apagara.
Miles de enemigos te odiaran hasta el final persecuciones malditas siempre encontraras pero tu espíritu guerrero nunca podrán frenar Sionistas malditos tu memoria intentan borrar pero nunca lo lograran porque tu espíritu es inmortal Luchador contra el materialismo, siempre vivirás contra todo y contra todos siempre te enfrentaras Desde el Walhalla nos divisas en tu vida inmortal con tu hermano Otto Remer, la cena de los dioses compartirás.
León Degrelle, León Degrelle, espíritu inmortal tu llama eterna jamas se apagara.
No quiero empezar esta crónica de lo que fue un gran día sin explicar quién es para mí Juan Ignacio.
Juan Ignacio representa, por su cercanía en el tiempo, el símbolo del
Camarada Caído para los patriotas españoles que nacimos y crecimos en
los años de plomo de la mal llamada pacífica transición española.
Yo no conocí a Juan Ignacio, tenía poco más de un año cuando unos
asesinos pagados por papá estado acabaron con él por la espalda y a
traición. Pero, por lo que he podido comprobar por los testimonios de
los camaradas que compartieron alegrías, penas y trinchera con él, Juan
Ignacio dejó huella en todas las personas que estuvieron a su lado.
Estas personas de las que hablo, a las que considero mis amigos y mis
camaradas, me han enseñado a conocer a Juan Ignacio y a ver en él un
referente y un ejemplo. Pero no un referente como puedo considerar a
José Antonio o a Onésimo sino algo más. Sus historias, sus anécdotas y
el cariño y la cercanía que se siente cuando hablan de él han hecho que
conozca a Juan Ignacio como si hubiese estado a su lado, como si yo
también hubiese compartido trinchera con él a pesar de la edad, y sobre
todo, me han enseñado a quererlo como se quiere a un amigo y a un
camarada.
Pero si hay algo que demuestra, más allá de los testimonios de sus
amigos más cercanos quién fue Juan Ignacio, es que su figura ha
conseguido trascender el tiempo y obrar el milagro de sacarnos a todos
del letargo sin importar la edad o las peculiaridades ideológicas de
cada uno, y unirnos en un gran proyecto que tiene como fin último
continuar la lucha por la que dieron la vida Juan Ignacio y el resto de
los camaradas que le antecedieron en la marcha a los luceros, y que tal
como hemos vuelto a demostrar, no tiene límites.
Tras unas semanas de actividad frenética para que todo salga perfecto
llega el gran día. Sábado 13 de diciembre, día de la IV Marcha de las
Antorchas por Juan Ignacio y por todos nuestros Caídos.
Y el 13 de diciembre amanece lloviendo en Madrid… Ya decían las
predicciones que no iba a parar de llover, pero siempre queda la
esperanza de que los sabios de la meteorología se equivoquen, por algo
hay un dicho que dice “fallas más que el hombre del tiempo” o de que
ocurra un milagro y amanezca un día radiante para poder homenajear a
nuestros caídos como se merecen.
Tras un largo día de asamblea, comida, preparativos, idas y venidas,
dan las siete de la tarde en la calle Lagasca esquina calle Alcalá.
Solo a falta de una hora para que empiece la Marcha de las Antorchas
2014 que llevamos esperando todo el año, en la que tantas ilusiones
hemos puesto y en la que tanto esfuerzo se ha invertido, las calles
están desiertas y sigue lloviendo en Madrid.
Nosotros como si nada pasase, empezamos a sacar las banderas, las
antorchas, los tambores, los megáfonos, el guión… se oyen voces por
aquí, se notan los nervios por allá. Nadie quiere decir la frase
maldita, pero está en la cabeza de muchos, “ la Marcha se cancela por la
lluvia”. Pero al final a las 20:10 aproximadamente parece que la lluvia
deja una pequeña tregua y la gente comienza a aparecer, las banderas se
alzan, los tambores rompen el silencio, las antorchas se encienden y
empieza a brillar el fuego en el cielo de Madrid al ritmo del “Yo tenía
un Camarada”. La IV Marcha de las Antorchas es ya una realidad.
Más de 2000 personas marchamos por las calles de Madrid entre
antorchas, banderas y un silencio que impregna el aire para acabar
frente a la que fue la sede del Frente de la Juventud, allí de donde
salió a hombros de sus camaradas envuelto en una bandera nacional en su
último camino por las calles de España.
A pesar de la lluvia, un año más la Marcha de las Antorchas ha sido
un éxito gracias a todos los que de una forma u otra han participado, un
año más hemos marchado sobre Madrid, un año más hemos hecho patente
nuestra fuerza y nuestro honor, un año más Juan Ignacio ha estado a
nuestro lado guíando la Marcha.
Como dice el Himno de la División Azul…”Nada nos importa el frío, teniendo la sangre ardiente…” y ayer lo volvimos a demostrar.
En esta entrada voy a hacer un pequeño homenaje a este
hombre que dio su vida por Alemania y por la paz, por la cual fue enviado a
prisión durante 46 años.
Un día como hoy hace
veintiséis años, Rudolf Walter Richard Hess, lugarteniente de Hitler, aparecía
muerto a sus noventa y tres años, en su fría y solitaria celda en Spandau,
Alemania. La versión oficial de su deceso siempre ha sostenido que Hess se
quitó la vida ahorcándose por suspensión (se colgó); sin embargo, sus
familiares siempre dudaron de dicha conclusión y en una segunda autopsia
realizada al valiente emisario de la paz europea, se determinó que la causa de
la muerte fue el estrangulamiento por asfixia y no por suspensión. A partir de
esa revelación, las circunstancias en las que Rudolf Hess murió han estado
rodeadas del más profundo misterio.
¿Porqué asesinar a
Rudolf Hess si ya estaba confinado y destinado a morir en su celda? Hess fue la
última gran personalidad del Nacionalsocialismo que permanecía incólumemente
fiel a sus ideales. Mientras otros líderes del Reich se retractaron de sus
ideales e incluso colaboraron con "sus libertadores" a la
"desnazificación" de Alemania, Hess jamás se retractó del
Nacionalsocialismo y fue por esa razón que padeció el martirio al cual lo
sometieron. Los aliados le propusieron a Hess liberarlo para que se reuniera
con su familia si éste aceptaba retractarse públicamente de sus ideales, y
además ayudaba a combatirlos; Hess prefirió sacrificar su propia felicidad e
integridad, a cambio de mantenerse fiel y orgulloso a lo que él era y a lo que
él creía (Hess se reunió dentro de la prisión con su familia, muchos años
después de ser encarcelado). La actitud del nacido en Alejandría, mantenía la
llama del Nacionalsocialismo encendida, los Nacionalsocialistas alrededor del
mundo que vivieron en el contexto del encarcelamiento de Hess, mantenían una
moral muy elevada recordando que un mártir de sus creencias sufría indecibles
tormentos por mantenerse fiel a su Führer y al Nacionalsocialismo. Es por esa
razón que el Nuevo Orden Mundial "suicidó" a Rudolf Hess.
Tras la muerte de
Hess, el Nacionalsocialismo no ha sido el mismo. Las nuevas generaciones de
individuos que se asumen como Nacionalsocialistas, así como abrazan
ardientemente la ideología, al poco tiempo y sin reparo alguno abjuran de ella
ó esconden su identidad política para implementar "estrategias orientadas
a salvar la raza blanca". Afortunadamente todavía habemos
Nacionalsocialistas que no dejaremos que Rudolf Hess y el
Nacionalsocialismo se desvanezcan con el paso del tiempo, porque así como
el mártir de Spandau sufrió y murió por el Nacionalsocialismo, nosotros estamos
dispuestos a hacer lo mismo. No existe razón alguna que justifique el
avergonzarse o esconder nuestra ideología, no con el ejemplo de Hess.